Hay libros que no fallan.

Hay libros que no fallan.

La de la mala suerte.

Hay gente que simplemente disfruta haciéndole daño a los demás

Errores en las relaciones de pareja.

1, 4 (a veces), 5 y 10.

http://avantsex.com/top-10-vicios-en-las-relaciones-de-pareja/

¿Cuáles son los tuyos?

   “Mis amigos, cuando conozco a alguien, ellos quieren mi felicidad, si a mí me ven que estoy feliz con alguien, aunque no la tragaran, serían incapaces, delante mía, de decirle algo negativo, porque si ella es la chica con la que yo quiero estar, no deberían de decir nada.”

     “Yo es que me enamoré de ti antes de saber que eras una estampida. Una tormenta devastadora que, tras una sonrisa muy bonita, ocultaba una catástrofe inevitable. No sé qué podía hacer para escapar de ti, así que me acercaba cada vez más. Pensaba que, joder, si iba a morir de todas formas, lo haría después de tocar el cielo, o el infierno, de tu boca. Todo sucedió según lo previsto. Asolaste los esquemas de mi vida, y al cuarto día me tenías de rodillas a tus pies, no sé si implorando que acabases el trabajo sucio o pidiéndote que me dieses una segunda oportunidad, y no para arreglar las cosas, sino para volver a tener algo contigo, cualquier cosa. Si tenía que resucitar, que fuese para que volvieses a matarme, corazón. El amor me impedía ver las cosas con claridad. Te juro que lo he intentado con todas mis fuerzas, no ser tan desastre, ni enamorarme siempre de las personas rotas, porque es que yo no sé arreglar las vidas estropeadas por otras, que te dijeron “ven” y luego no estaban. O que te sonreían cuando lo único que querían era follarte una noche. Debería dejarme de experimentos, y de suposiciones, la fe en los finales felices la perdí al comienzo.”

Sobre “Persona”.

     “Probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado de la palabra “persona” sea “máscara”. Es más bien un reconocimiento del hecho de que, más o menos, conscientemente, siempre y por doquier, cada uno de nosotros desempeña un rol. (…) Es en estos roles donde nos conocemos mutuamente; es en estos roles donde nos conocemos a nosotros mismos. (…) En cierto sentido, y en la medida en que esta máscara representa el concepto que nos hemos formado de nosotros mismos –el rol de acuerdo con el cual nos esforzamos por vivir–, esta máscara es nuestro “sí mismo” más verdadero, el yo que quisiéramos ser.”

     ¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca. (…) Puedes quedarte inmóvil y en silencio. Por lo menos así no mientes. Puedes encerrarte en ti misma, aislarte. Así no tendrás que desempeñar roles, ni poner caras ni falsos gestos. Piensas. Pero, ¿ves? La realidad es atravesada, tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar. Nadie pregunta si es real o irreal, si tú eres verdadera o falsa. La pregunta sólo importa en el teatro. Y casi ni siquiera allí.